Historia del Akita Americano
Descubre la fascinante historia del perro de los samurais








El Akita Americano tiene raíces profundas en la historia japonesa, donde ha sido objeto de mito y leyenda. No obstante sus orígenes oficiales no se remontan hasta la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados estadounidenses los llevaron a su tierra natal desde Japón. En aquellos entonces la raza se conocía simplemente como "Akita", que es el nombre de la prefectura japonesa de donde son originarios. Durante siglos los Akitas se utilizaron como perros de caza mayor así como para peleas, para lo cual se les cruzó con razas molosoides europeas con el fin de aumentar talla y solidez. La raza ha estado al borde de la extinción varias veces a lo largo de su historia, el club nacional de la raza en Japón se fundó en 1927 con el propósito de protegerla. Durante la Segunda Guerra Mundial, ante la necesidad de confeccionar ropa cálida para el ejército, el gobierno japonés ordenó requisar todos los perros a excepción de los Pastores Alemanes al servicio militar. Por lo que los aficionados, en su afán de proteger la raza, cruzaron sus Akitas con Pastores Alemanes con el fin de esquivar la ley. En Estados Unidos se fundo el Club del Akita en 1956, y se llevó un registro genealógico de todos los ejemplares importados de Japón así como criados en Estados Unidos hasta 1972, momento en que no se aceptaron más importaciones. Paralelamente en Japón, siguieron criando la raza pero tratando de restaurar el Akita clásico sin influencia de razas foráneas.


En España la raza se introdujo a primeros de los años 80 cuando los soldados estadounidenses destinados en las bases trajeron consigo sus ejemplares. Pronto surgieron nuevos aficionados y criadores pioneros de manera que en 1990 ya se habían importado varios ejemplares de EE.UU, México y Reino Unido. En España tambien había criadores y aficionados al Akita de tipo japonés. Los Akitas de tipo americano y de tipo japonés competian juntos en las exposiciones, al igual que en el resto de Europa. En el año 2000, la Federación Canina Internacional decidió acertadamente separar ambas razas, pasando los de tipo americano a denominarse "Gran Perro Japonés" y a estar clasificados en el grupo II. Y, a partir de 2006, denominandose " Akita Americano" y a clasificarse en el grupo V. De esta manera se pudo asegurar el futuro de ambas razas y el valioso trabajo de cría realizado durante tantos años. No fue hasta 2020 cuando la raza también se dividió en Estados Unidos al reconocerse finalmente al Akita Inu Japonés.


El Akita fue declarado tesoro y monumento nacional japonés en 1931. Una de las tradiciones del país consiste en regalar estatuillas de Akitas a madres embarazadas y a enfermos para expresar deseos de salud y de pronta recuperación.
Hachiko ( Odate, 10 de noviembre de 1923 - Shibuya, 8 de marzo de 1935 ) es el Akita más famoso de la historia, recordado por haber esperado a su dueño el profesor Hidesaburo Ueno en la estación de tren cerca de 9 años después de la muerte de este.


La escritora estadounidense Helen Keller es considerada la responsable de la primera importación de un Akita en Estados Unidos, ya que durante uno de sus tours en el país nipón conoció acerca de la historia de Hachiko, y tras expresar su deseo de tener un perro como él, recibió un cachorro de regalo de parte del gobierno japonés en 1937.


